Miércoles de todos los días destaca por ser una obra de un profundo lirismo, nostalgia y un crudo realismo suavizado por la ternura infantil. Elizabeth Salazar, valiéndose de su experiencia como docente, evita caer en el melodrama gratuito y prefiere dotar a sus pequeños protagonistas de ingenio, coraje y una tremenda dignidad. Las ilustraciones de Carmen García juegan un papel fundamental…