El pequeño vampiro destaca por su ritmo ágil, su humor inteligente y su capacidad para generar una atmósfera misteriosa pero acogedora. El gran acierto de Angela Sommer-Bodenburg fue humanizar la figura del vampiro antes de que se pusiera de moda en la literatura moderna, mostrando a Rüdiger y a su familia no como amenazas, sino como seres con debilidades, excentricidades y problemas famili…